La Justicia refuerza a la City

Reino Unido ha ganado una importante batalla en la lucha por la definición de su lugar en la Unión Europea y, en concreto, de la posición de la City dentro del mercado común. Una resolución del Tribunal General de la UE estima el recurso presentado por Londres y obliga al Banco Central Europeo (BCE) a anular el llamado marco de vigilancia del Eurosistema, que imponía a las cámaras de compensación —las entidades donde se liquidan los valores que se negocian en los mercados— la obligación de estar domiciliadas en la zona euro. Esta decisión —recurrible en casación ante el Tribunal de Justicia— blinda a la City londinense como el principal centro financiero de la Unión Europea, y permite al país disfrutar de las ventajas del mercado común permaneciendo fuera del euro.
La exigencia de llevar las cámaras de compensación a alguno de los 19 países de la eurozona, según la resolución publicada el miércoles por el Tribunal General, “sobrepasa el marco de la simple vigilancia y forma parte de la regulación de su actividad”. “El BCE carece de la competencia necesaria para regular la actividad de los sistemas de compensación de valores”, prosigue el tribunal luxemburgués, “puesto que su competencia se limita únicamente a los sistemas de pago”. Si el BCE considera que esta potestad es necesaria, concluye, debería solicitar un cambio legislativo.
A casi dos meses de las elecciones generales del 7 de mayo, la decisión supone una victoria muy oportuna para el Gobierno de David Cameron, que ha perdido otras batallas legales recientes con Europa sobre política financiera, como la de los topes a los bonus de los banqueros o las apuestas bajistas en Bolsa. “Esta es una importante victoria para Reino Unido y para todos aquellos que quieren ver una economía europea abierta”, declaró el titular de Economía, George Osborne. “Venimos siendo muy claros”, añadió el canciller del Exchequer, “al insistir en la necesidad de que haya un terreno de juego equilibrado para todos los países del mercado común europeo, estén o no en la eurozona”.
Un veredicto negativo habría sido una bomba contra los intereses de la City, tradicional defensora de la permanencia del país en la UE, y un importante argumento desestabilizador ante el referéndum que se celebrará si de las elecciones del 7 de mayo sale un Gobierno conservador.
La exigencia del BCE, a pesar de haberse aprobado hace cuatro años, nunca había llegado a ponerse en práctica. Las principales cámaras de compensación, entidades que liquidan las operaciones financieras y constituyen un elemento esencial de la infraestructura financiera mundial, siguen situadas en Londres. Es el caso de LHC. Clearnet o ICE Clear Europe, dos de las mayores del mundo. Su traslado a una ciudad de la eurozona —París o Fráncfort serían las candidatas más probables— habría supuesto una seria amenaza a la existencia de la City. Para Chris Cummings, presidente de TheCityUK, que agrupa a la industria financiera británica, la resolución del miércoles “ayuda a preservar la integridad del mercado único y el principio de no discriminación”. “Dado que Londres, como principal centro financiero de Europa, acoge más transacciones en euros que ningún otro lugar de la UE, la decisión del Tribunal es buena para Europa”, asegura.

BCE y los Bancos Centrales


Con el marco de vigilancia del eurosistema —formado por el BCE y los bancos centrales nacionales de los estados miembros que han adoptado el euro como moneda— el BCE pretendía que las cámaras de compensación se encuentren en países de la eurozona para no perder el control.


“Esta es una importante victoria para Reino Unido y para todos aquellos que quieren ver una economía europea abierta”, declaró el titular de Economía, George Osborne.

Las cámaras de compensación controlan las pérdidas potenciales de negocios privados por valor de billones de dólares a año. Si una de estas entidades estuviera en apuros, el BCE carecería de poder de acción aunque la situación pudiera poner en peligro sistemas de pago dentro de la zona euro. Para Reino Unido, la medida adoptada por el BCE vulneraba la libre circulación de capitales. Pero la sentencia publicada ayer no entra en el fondo y se sustancia en una falta de competencia del BCE para regular en la materia.